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jueves, 20 de agosto de 2026

Kenia 2 VI - Ol Pejeta I

Si en dos entradas anteriores, aquí y aquí, os hablé de los dos últimos rinocerontes blancos del norte que sobreviven en la actualidad, hoy vamos a conocer mejor la reserva privada que los acoge, porque Ol Pejeta ofrece muchas otras cosas.






Es una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a proteger la flora y la fauna en el centro de Kenia, en el condado de Laikipia. Sus objetivos conjugan manejar los recursos naturales de forma sostenible, minimizando la ayuda financiera exterior al tiempo que se apoya la biodiversidad, se cuida de especies amenazadas y se fomenta el bienestar de las comunidades humanas de la región.






Cuenta con casi 600 trabajadores, la mayoría de los cuales vive dentro de la reserva y según el informe anual de 2022, disponible en inglés en su página web, es el hogar de unos 10.000 animales, entre los que se encuentran 85 leones, casi 100 hienas, 15 leopardos y 12 guepardos además de 330 especies de aves, 167 rinocerontes negros y 46 blancos.






El efecto combinado de la Covid y de dos años consecutivos de sequía que drenaron por completo los ríos de la reserva, hizo que se perdieran 300 búfalos por la falta de agua y las enfermedades.






En un intento desesperado para paliar los daños, se vieron obligados a suministrar agua de forma artificial en más de 200 puntos. Aún hoy, es posible ver tanques y acequias repartidos por el terreno para que los animales puedan calmar la sed durante la temporada seca.






La reserva es enorme y ocupa 350 kilómetros cuadrados, siendo el mayor santuario de rinocerontes negros en todo el este de África. Ofrece un paisaje de abiertas llanuras de hierba junto a zonas con acacias que tienen complicado superar el año de vida por culpa de unos elefantes que no piensan en el futuro y las derriban a la mínima oportunidad.






La variedad de especies de animales impresiona a cualquiera. Todos, salvo unos pocos, en peligro de desaparecer y que son vigilados por cámaras y guardas, pueden entrar y salir a su antojo de la reserva. Hoy lo dejamos aquí, con la intención de volver pronto con más fotos.

domingo, 8 de marzo de 2026

Nördlingen

Nos remontamos a la Semana Santa de 2023, cuando aún vivía en Suiza y las excursiones por Centroeuropa eran frecuentes. Esta vez tocó la Ruta Romántica, que atraviesa unos pueblos alemanes preciosos.






Nördlingen es una localidad en Suabia, en el oeste de Baviera que se caracteriza por asentarse sobre un cráter de impacto formado por la caída de un meteorito hace 15 millones de años. Por desgracia, la mejor forma de apreciar sus 25 kilómetros de diámetro es desde el cielo, pero confío en que esta foto, copiada de esta página, os dé una idea, porque desde tierra el emplazamiento es de lo más normal. (foto: Geyer Luftbild).




Esta ciudad, de unos 20.000 habitantes, fue escenario de dos batallas durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Aquí lucharon nuestros tercios en 1634, deteniendo el avance hasta entonces imparable de los suecos. Su historia es fascinante, pero no quiero extenderme más de lo que ya hago y la podéis encontrar en la página antes mencionada.









Es una de las tres ciudades alemanas que todavía conservan intactas sus murallas. Las otras dos son Rothenburg ob der Tauber y Dinkelsbühl, pero es aquí donde podemos recorrerla en su totalidad. Cuenta con cinco puertas y once torres bien conservadas.









La torre de la iglesia de San Jorge, que es de estilo gótico, mide 90 metros de alto, y el ayuntamiento, que también es un edificio notable, se remonta al siglo XIII.







Hay un museo sobre meteoritos, pero nosotros viajábamos con niños pequeños, a otro ritmo, y tuvimos que sacrificar muchas cosas, conformándonos con dar una vuelta por las murallas y ver algunas de las torres, pero es un lugar con mucho encanto.







Otras fuentes: Wikipedia, Fotografiando viajes.

martes, 28 de octubre de 2025

Kenia 2 – V – Hienas

Pocos animales tienen tan mala prensa como las hienas. Reconozco que pueden ser feas, pero el hecho de que algunas películas de animación las hayan presentado como villanas, tampoco ayuda. En muchos documentales son descritas como ladronas, oportunistas y carroñeras, olvidando que son animales que intentan sobrevivir sin estar sujetos a la ética de las personas. En realidad, son criaturas inteligentes y complejas.




Como cualquier otro animal, las hienas tienen su nicho ecológico y usan sus armas para sobrevivir, cumpliendo además una función vital dentro del ecosistema, ya sea en África o en Asia, los dos únicos continentes en los que habitan hoy día. No son tan fuertes como los leones, ni tan rápidas como los guepardos, pero son muy insistentes, y el trabajo en equipo les ayuda a cazar presas más grandes que ellas mismas. Su fuerza reside en su resistencia.




Se trata de una familia pequeña, en la que tan solo quedan cuatro especies, una insectívora, denominada lobo de tierra y otras tres carnívoras, la manchada, la parda y la rayada. Surgieron por vez primera en Eurasia, en el mioceno, hace unos 22 millones de años.




Todas las fotos de esta entrada corresponden a hienas manchadas o moteadas (Crocuta crocuta) del continente africano, la única especie con la que me he cruzado en estado salvaje, de modo que me centro en ellas.





La hiena manchada o moteada habita al sur del Sáhara, en Madagascar, Sudáfrica y Namibia, aunque está ausente en la cuenca del río Congo, pues prefiere las sabanas y los terrenos abiertos.





Miden entre 1 y 1,5 metros de largo, sin contar una cola que suma otros 20-35 cm. Su altura hasta el hombro está entre los 68 y los 92 cm, y pesan entre 45 y 90 kg. En esta especie, las hembras son las dominantes, y superan en tamaño a los machos.




Sus miembros anteriores son más largos que los posteriores, y tienen cuatro dedos en cada pata. Sus uñas no son retráctiles y no pueden trepar a los árboles. El pelaje es corto.




Su corazón es muy grande, lo que les otorga una gran resistencia, por lo que pueden trotar durante distancias tan largas que terminan agotando a sus presas más jóvenes y débiles. Suelen pues, cazar en grupo y por agotamiento, aunque tampoco hacen ascos a las presas de otras especies como guepardos, leones o leopardos. La vida salvaje es tan dura que nadie desprecia una buena oportunidad cuando ésta se presenta. Pueden correr a 50 km/h durante 3km.




Aunque sus hábitos son principalmente nocturnos, es habitual encontrarlas a cualquier hora del día, especialmente cuando la temperatura es más fresca. Los charcos y el barro les ayudan a regular la temperatura y a librarse de insectos y parásitos.




Tienen unas mandíbulas fortísimas con las que además de la carne, trituran huesos y tendones, llegando a comer incluso las cornamentas. De hecho, sus deposiciones son fáciles de identificar por su color blanquecino.




Aunque se produce un pico de nacimientos en la época de las lluvias, tienen descendencia en cualquier época del año. Desde el principio, su vida no será fácil, ya que hasta una cuarta parte perecerán a manos de sus hermanos y otros depredadores en el primer mes. Se refugian en agujeros naturales y viven en grupos liderados por una hembra en una sociedad matriarcal. Algunos clanes acogen hasta 80 individuos. La complejidad de sus relaciones motiva que usen aullidos, gruñidos y risas para comunicarse, ya que la posición en el escalafón es vital para su supervivencia.




Son amamantadas durante 18 meses y no empiezan a cazar hasta los cuatro años. Cada individuo tiene sus propias manchas distintivas y pueden recordar las interacciones sociales, creando alianzas.






He sacado buena parte de la información de la Wikipedia, donde podéis aprender más sobre ellas. Confío en que esta entrada os ayude a conocerlas mejor y sirva para mejorar su injusta mala imagen, porque como sucede con muchos otros animales salvajes, su hábitat está amenazado por una población humana en constante crecimiento y expansión. Si no las protegemos, terminarán por desaparecer.