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jueves, 23 de julio de 2026

Chile XXV - Ana Kai Tangata

Nada más aterrizar en la Isla de Pascua nos trasladamos a nuestro alojamiento para dejar el equipaje y enseguida hicimos la primera excursión, que nos llevó, entre otros lugares, a esta cueva creada por la erosión del mar.






Se encuentra muy cerca del aeropuerto de Mataveri, y es accesible gracias a una escalera de peldaños irregulares. Aunque se abre directamente al mar, el agua no entra a una cavidad situada por encima de la línea de marea. Sus dimensiones son 10 metros de alto, por 5 de ancho y 15 de profundidad.






La traducción del nombre de la cueva es confusa, pudiendo indicar que es un sitio donde los hombres comían o que allí se practicaba el canibalismo. Lo que está claro es que es uno de los escasos puntos de la isla donde la orilla es accesible para las canoas de los indígenas.






En el interior encontramos pinturas en el techo, originalmente en rojo, blanco y negro que están ahora muy deterioradas. Representan, en su mayoría, el Manutara, el gaviotín apizarrado que protagonizaba el rito sagrado del Tangata Manu. También aparecen canoas polinesias y barcos europeos. Del techo se desprenden lascas de piedra, por lo que hay que tener cuidado.






Los pigmentos provenían de aceites vegetales y minerales que se mezclaban con aceite de tiburón.






Esta página web me resulta siempre muy útil cuando busco información sobre la Isla de Pascua.







Un sendero asciende desde allí hasta el cercano volcán Rano Kau, pero nosotros íbamos motorizados. Esta entrada complementa a esta otra que podéis ver aquí.

miércoles, 18 de junio de 2025

Chile XXIV – Puerto Natales

Ya sabéis que me encantan los mapas, y, aunque no sirva para nada, a veces me da por mirar cuán lejos he ido en cada uno de los cuatro puntos cardinales principales, tomando como referencia España. De esta forma, lo más al sur que había llegado antes de viajar a Chile era un punto indeterminado de la Ruta 40 entre El Calafate y un lugar con el bonito nombre de Esperanza. El ripio sobre el que conducía estaba húmedo por la lluvia, y el sol se acercaba al ocaso con la misma velocidad que bajaba el indicador de gasolina. Decidí, pues, dar la vuelta.





Este ¨récord¨ fue batido en noviembre de 2013 cuando llegamos a Punta Arenas, ciudad en la que apenas pasamos unos minutos mientras esperábamos un autobús más moderno que el de la foto que nos llevara a Puerto Natales, atravesando páramos aparentemente desiertos.









El paisaje, desolado; las ciudades, como queriendo minimizar su exposición al viento; todo parece indicar que estamos en una de las esquinas del mundo. Puerto Natales está situada en el extremo austral chileno, en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena a unos 350 km al norte de Punta Arenas.






Está considerada como la puerta de entrada al magnífico Parque Nacional Torres del Paine, pero nuestra intención era otra. Por supuesto que iríamos al parque, pero antes nos embarcaríamos en un crucero por el Campo de Hielo Sur, una inmensa extensión de hielos continentales sobre la que ya he hecho varias entradas.






Así pues, solo estuvimos una tarde en Puerto Natales, un lugar expuesto a los vientos huracanados como he visto pocos y en el que todas las calles terminan llevando al mar.






Las aguas del Canal Señoret estaban agitadas y el aire no podía ser más puro. Los edificios son de escasa altura, las calles están trazadas con escuadra y cartabón y las fachadas ponen un toque de color. Ahora es verano, pero el invierno tiene que ser aquí bastante duro. No me extraña que decoren buzones y jardines.






Dimos un paseo muy agradable y antes de cenar probamos algunas cervezas locales. Aunque hace un siglo el principal motor económico era la ganadería, la actividad principal ha sido siempre la pesca, ya que la temperatura del agua favorece que los mariscos sean estupendos.







En la actualidad, naturaleza y aventura atraen a infinidad de turistas más intrépidos que nosotros. Nos faltó visitar la cueva del Milodón, un enorme perezoso de más de tres metros, ya extinto, pero como os digo, teníamos que embarcarnos.




Otro día os hablo del barco y de lo bien que lo pasamos.

viernes, 1 de marzo de 2024

Chile XXIII – Isla de Pascua - Puna Pau

Volvemos a la fantástica Isla de Pascua, a un pequeño cráter situado en las afueras de Hanga Roa, en el sudeste de la isla.





Durante los siglos XIV al XVII, Puna Pau sirvió como cantera de una piedra muy especial para los rapanui. Se podía encontrar en otros lugares de la isla, pero era aquí donde más abundaba.






Se trata de una escoria roja que era utilizada para fabricar los pukao, esa especie de moño o sombrero (no está clara su función) con la que cubrían las cabezas de algunos moai. La piedra es porosa y blanda. Su color rojo se debe al óxido de hierro presente en su composición.





La misma piedra fue utilizada también en algunos ahus y en uno de los moai de Vinapu. Contrariamente a lo que dice la Wikipedia en español en el momento de escribir esto, el famoso moai arrodillado (moai Tukuturi) fue esculpido en otro tipo de roca, toba del volcán Rano Raraku.



Entre 2009 y 2013 se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en este lugar, que forma parte de cualquier excursión que se precie por la Isla de Pascua.





Cuando fuimos nosotros había varios carteles explicativos. Hay que seguir un sendero establecido con el propósito de preservar el cráter.







Parte de la información la he sacado de esta página, esta otra, y de la Wikipedia en inglés.