viernes, 4 de septiembre de 2026

Pompeya I – La Villa de los Misterios

Junto con la entrada a Pompeya te dan un estupendo mapa en el que enseguida se advierte una cosa: fuera del conjunto abigarrado de edificios hay uno que destaca en la esquina superior izquierda, al noreste. Se trata de una villa romana bien conservada que dista unos 800 metros y a la que se llega atravesando una necrópolis salvo que se acceda por Porta Herculano. Es la Villa de los Misterios y queda a las afueras de la antigua ciudad.






Si bien esta villa también sufrió las iras del Vesubio, quedando cubierta de ceniza, lo hizo en menor medida, permitiendo que la mayoría de sus paredes sobrevivieran más o menos intactas. Construida en la primera mitad del siglo II a. C., vivió su apogeo en la época de Augusto y fue remodelada y ampliada en numerosas ocasiones. Se presenta como una construcción de cuatro lados circundada por una terraza panorámica, con jardines colgantes y vistas al golfo de Nápoles.






La villa está construida sobre una planta cuadrada, apoyada en parte sobre un terraplén y en parte sobre un criptopórtico utilizado como almacén. La entrada principal conducía a una zona residencial señorial, articulada en torno a un peristilo con dieciséis columnas, un atrio decorado con paisajes nilóticos, un tablinum y una veranda absidal con vistas al mar. Alrededor de estas estancias principales había cubicula (dormitorios), un triclinium (comedor) y una sala termal, prueba del lujo y el confort de que disfrutaban los propietarios. Fuente: esta página web.






Al excavarla se descubrió una prensa de vino que ha sido restaurada a su ubicación original. Su propiedad es desconocida, como ocurre con muchas casas privadas de la ciudad de Pompeya.






Recibe su nombre por las pinturas en una habitación de la residencia que podría haber sido un espacio para un triclinium. La estancia está decorada con frescos del siglo I a. C. del tipo megalografía (pintura de grandes dimensiones), y aunque el tema real es objeto de controversia, la interpretación más usual de las imágenes es que se trata de la iniciación de una mujer en un culto especial a Dioniso, un culto mistérico que requería ritos específicos. Del resto de interpretaciones, la más destacada es la de Paul Veyne, quien cree que representa a una joven pasando por los ritos del matrimonio. Las escenas muestran a una mujer pasando por varias etapas rituales, acompañada por figuras mitológicas como sátiros y ménades, culminando en una representación de Dioniso en brazos de Ariadna. Los colores vivos y el arte hacen de estos frescos una obra maestra del arte pompeyano y romano.






Las imágenes son muy elocuentes: un niño lee el ritual bajo la supervisión de una matrona, una joven que lleva una bandeja con ofrendas, un grupo de señoras en una celebración sacramental. Un sileno toca una lira mientras una jovencita ofrece su seno a una cabra; otro viejo sileno ofrece bebidas a un pequeño sátiro al tanto que otro más joven le alcanza una máscara teatral. También se representan las bodas de Dioniso y Ariadna.







Como en otras zonas de Pompeya y Herculano, se encontraron una serie de cuerpos en la villa de los que se hicieron modelos en yeso que algunos confunden con personas cuando en realidad se trata de moldes.




Desde el año 1997 forma parte del Patrimonio de la Humanidad llamado «Zonas arqueológicas de Pompeya, Herculano y Torre Annunziata». Hay que tener en cuenta que no está incluida en la entrada estándar, por lo que hay que adquirir un tique especial, pero la visita merece mucho la pena.






En mi otro blog encontráis una breve historia de Pompeya para los que quieran completar esta entrada.

jueves, 20 de agosto de 2026

Kenia 2 VI - Ol Pejeta I

Si en dos entradas anteriores, aquí y aquí, os hablé de los dos últimos rinocerontes blancos del norte que sobreviven en la actualidad, hoy vamos a conocer mejor la reserva privada que los acoge, porque Ol Pejeta ofrece muchas otras cosas.






Es una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a proteger la flora y la fauna en el centro de Kenia, en el condado de Laikipia. Sus objetivos conjugan manejar los recursos naturales de forma sostenible, minimizando la ayuda financiera exterior al tiempo que se apoya la biodiversidad, se cuida de especies amenazadas y se fomenta el bienestar de las comunidades humanas de la región.






Cuenta con casi 600 trabajadores, la mayoría de los cuales vive dentro de la reserva y según el informe anual de 2022, disponible en inglés en su página web, es el hogar de unos 10.000 animales, entre los que se encuentran 85 leones, casi 100 hienas, 15 leopardos y 12 guepardos además de 330 especies de aves, 167 rinocerontes negros y 46 blancos.






El efecto combinado de la Covid y de dos años consecutivos de sequía que drenaron por completo los ríos de la reserva, hizo que se perdieran 300 búfalos por la falta de agua y las enfermedades.






En un intento desesperado para paliar los daños, se vieron obligados a suministrar agua de forma artificial en más de 200 puntos. Aún hoy, es posible ver tanques y acequias repartidos por el terreno para que los animales puedan calmar la sed durante la temporada seca.






La reserva es enorme y ocupa 350 kilómetros cuadrados, siendo el mayor santuario de rinocerontes negros en todo el este de África. Ofrece un paisaje de abiertas llanuras de hierba junto a zonas con acacias que tienen complicado superar el año de vida por culpa de unos elefantes que no piensan en el futuro y las derriban a la mínima oportunidad.






La variedad de especies de animales impresiona a cualquiera. Todos, salvo unos pocos, en peligro de desaparecer y que son vigilados por cámaras y guardas, pueden entrar y salir a su antojo de la reserva. Hoy lo dejamos aquí, con la intención de volver pronto con más fotos.

jueves, 6 de agosto de 2026

Camboya XVI – Ta Nei

Busco este templo en el libro de Maurice Glaize, referencia de la que suelo sacar la información para estas entradas y encuentro que dice: <<desde Ta Keo, el visitante que tenga tiempo, encontrará la excusa para un placentero paseo a través de la selva por una ruta de 800 metros que atraviesa varios montículos y zanjas hasta encontrar la gopura (entrada) oeste de Ta Nei>>. Pues bien, eso fue exactamente lo que, sin saberlo de antemano, hicimos nosotros.




Ta Nei se encuentra a apenas 200 metros al oeste del baray (embalse) del este, dentro de esa maraña de templos que conforman el área de Angkor. Una locura para cualquier persona normal y una bendición para los que, como yo, queremos ver todo lo que se pueda y un poco más.





El monumento no ha sido rehabilitado, y, sin embargo, se mantiene en un estado de conservación bastante aceptable. Su estilo se corresponde con el de la segunda mitad del siglo XII y tiene solo dos gopuras (entradas), una al este y otra al oeste, fuera de una tercera muralla hoy desaparecida y que aparentan ser algo posteriores.




Están hechas en piedra caliza, parcialmente en ruinas y de forma cruciforme. La construcción es algo burda, con falsas ventanas y devatas (dioses) relacionados con el estilo tardío del Bayon.










Estamos solos, y las fotos van cayendo como fruta madura.











En uno de los frontones se aprecia un Lokesvara (uno de los nombres de Buda como Señor del mundo) sobre una flor de loto y rodeado de apsaras (ninfas acuáticas). A sus pies se arrodillan unas figuras con barrigas prominentes.





Los rayos del sol se filtran entre las ramas de los muchos árboles, creando un mundo de luces y sombras donde el contraste es alto. Ello propicia que usemos la arquitectura a modo de marco.












Sé que me repito mucho, pero disfrutar de un lugar así, en completo silencio y sin prisas, es un placer. Los que dispongan de tiempo e interés deberían visitar estos templos menos conocidos, menos masificados, pero fascinantes.