sábado, 10 de agosto de 2019

EEUU – California – Yosemite III – Glacier Point

Ya os he hablado en otras ocasiones de este parque nacional estadounidense, así que no os pillará por sorpresa nuestra fascinación por él a pesar de que solo pudimos disfrutarlo durante unos días. Ya lo dijo John Muir, un naturalista del siglo XIX y un gran viajero, al pisar estas tierras: Ningún templo construido por manos humanas puede compararse a Yosemite. Sus palabras siguen vigentes a día de hoy.

Después de ver el valle en otras entradas, que es donde nos concentramos la inmensa mayoría de turistas a pesar de que solo ocupa un 1% del parque, hoy nos toca ascender por la Glacier Point Road, recorriendo sus 16 millas (algo menos de diez kilómetros) para acceder a un mirador espectacular.



Enfrente tenemos las Yosemite Falls, que con sus 739 metros de altura son las cataratas más altas de Norteamérica, aunque en realidad habría que dividirlas en los tres tramos que la componen.



Y el Half Dome (media cúpula) un inmenso bloque de granito gris al que un glaciar cleptómano de carámbanos largos robó la mitad de su masa.



El sol se aproxima al horizonte y las sombras de las montañas van ganando terreno. Mientras, las ardillas aprovechan la época de abundancia para engordar.



Nos gustaría quedarnos más tiempo, pero hemos de hacer unos cuantos kilómetros todavía para llegar al motel, así que desandamos camino y vemos a un viejo conocido, el Capitán, iluminado por el sol de la tarde. Mide algo más de 1.000 metros, pero sus paredes verticales son todo un reto para los escaladores, que con frecuencia pasan la noche colgados de la roca.




Allí arriba, en el mirador, el sol todavía rozaba las cumbres, pero en el valle pronto se hace de noche, dejándonos, eso sí, un bonito atardecer entre los árboles.


jueves, 25 de julio de 2019

México XVI – Cascada Misol-Ha

La carretera que une San Cristóbal de las Casas con Palenque es larga y lenta, plagada como está de badenes – topes que llaman allí – puestos por los zapatistas con toda la intención de que los vehículos no puedan correr demasiado.

Atraviesa zonas boscosas del estado de Chiapas, una zona rica en ruinas arqueológicas a las que debemos sumar otros atractivos naturales, como esta cascada de Misol-Ha. No muy lejos andan el Cañón del Sumidero y las Cascadas de Agua Azul, a las que ya he dedicado sendas entradas, así como otras muchas que hube de pasar por alto en mi viaje.


Ha significa agua, y misol es una hoja de palma que se usa para hacer escobas, de modo que el nombre de la cascada podría traducirse como agua que barre. (Wikipedia). El salto tiene entre 30 y 45 metros de altura y el agua cae a una poza en la que es posible bañarse.


Por desgracia, había consumido gran parte del día haciendo kilómetros y disfrutando de Agua Azul, así que solo tuve tiempo de echar un vistazo rápido y sacar algunas fotos. Aún nos quedaba camino hasta Palenque y no pude acercarme a la cascada ni verla desde atrás. De Palenque, verdadera maravilla, también os hablé, aquí y aquí.

P.D. Considero muy desafortunada la carta que el presidente del país americano envió a España el pasado mes de marzo, solicitando que España pidiera perdón por unos hechos que sucedieron hace cinco siglos y que no se pueden juzgar con la vara de medir del siglo XXI. Tampoco ayudan las palabras del jefe de la diplomacia mexicana, Enrique Márquez. Afortunadamente, me consta que muchos mexicanos sintieron vergüenza ajena, la misma que siento yo.

Con ésta, ya son dieciséis entradas las que llevo sobre este maravilloso país, y me parece que en todas ellas muestro el respeto y el cariño que profeso a los mexicanos.