jueves, 15 de septiembre de 2022

Islandia X - De Jokulsarlon a Höfn

Una de las ventajas de viajar a Islandia en julio es que los días son eternos, con muchísimas horas de luz que te permiten aprovechar el tiempo. Habíamos dejado atrás el lago glaciar Jokulsarlon, del que os hablé en esta entrada, y nos dirigíamos a Höfn.




El paisaje de esta parte de la isla es espectacular; muy diferente al de la Europa continental, y la carretera N1 va alternando tramos asfaltados con otros de grava por los que se puede circular, sin embargo, con toda comodidad. Nos encontramos con desvíos que nos hubiese gustado explorar más a fondo, convencidos de que tendrían mucho que ofrecer.




Es un buen sitio para avistar aves, como este correlimos zancolín (Calidris himantopus), que no dejaba de piar, subido en el poste de una cerca. Los charranes, en cambio, volaban tan rápido que era muy difícil fotografiarlos.



Un poco más allá encontramos unos caballos que buscaban compañía. Parecían estar aburridos, los pobres.




Hemos dejado atrás el Círculo Dorado, con sus muchos turistas, y tenemos este paisaje casi para nosotros solos, acompañados por alguna que otra pareja que también se baja del coche para disfrutar de las vistas. Yo no me resisto a sacar algunas incluso desde dentro del auto.






Dejamos las maletas en el motel y nos fuimos a Höfn con la intención de ver el puerto, porque la guía mencionaba que era un buen sitio para ver charranes árticos (Sterna paradisaea). Y tanto, los había a cientos, sobrevolando nuestras cabezas con la intención de alejarnos de unos nidos que ni alcanzamos a ver.





En
esta página hay información sobre estas aves tan agresivas y valientes. Por lo visto, emigran desde el Atlántico sur en abril y abandonan Islandia al final del verano.




Yo me habría quedado más tiempo, pero el sol agonizaba y el termómetro no paraba de bajar, lo que unido a la brisa marina nos convenció para buscar refugio.




Estamos en la región de Asturland y Höfn es una localidad pesquera que no llega a los dos mil habitantes. Es también un lugar excelente para cenar bien, cosa que hicimos acompañando el marisco con algunas cervezas locales.




Es una pena que le pongan tanta salsa por encima, pero la verdad es que estaba todo muy bueno.

miércoles, 31 de agosto de 2022

California XX – Sequoia National Park I

Inicio hoy lo que espero se convierta en una serie de entradas dedicadas al Parque Nacional Sequoia, sito en California, Estados Unidos. Era junio de 2015 cuando conducíamos por carreteras flanqueadas de árboles que además de ser altos también tenían sus buenos años. La señal fue premonitoria, porque vimos bastantes osos negros en este viaje, pero esos los dejaremos para otro día.



Ya en el mismo aparcamiento, enfrente del museo del Bosque de Gigantes, nos encontramos con el “Sentinel Tree” una sequoia que a pesar de medir 78 metros de alto y casi 8 de diámetro, podemos considerar de tamaño medio. En cualquier otro lugar, destacaría junto a otros árboles más pequeños, pero aquí, rodeada de los de su misma especie, es una más. Eso sí, por tamaño ocupa el puesto 43 de la lista mundial de sequoias.



Quizás podamos apreciar mejor su tamaño al contemplarlas tumbadas. Estos árboles tienen unas raíces muy cortas que se extienden muy superficialmente en el suelo, por lo que suelen caer con relativa frecuencia. Os aseguro que la mochila de la última foto no es tan pequeña como aparenta.






En algunos puntos se han hecho túneles para que podamos pasar sin tener que dar un inmenso rodeo. El bosque es sencillamente espectacular.




A pesar del problema de las raíces, las sequoias aguantan muy bien los incendios.




Pinos y sequoias compiten en altura por alcanzar la luz del sol.




A menudo, estos gigantes crecen en grupos de dos o tres ejemplares.




Es importante no salirse del sendero, para no compactar la tierra junto a sus troncos y permitir así que las raíces respiren mejor.





Hoy he querido mostraros estos árboles tan magníficos; del parque ya os diré algo en otras entradas.