miércoles, 14 de octubre de 2026

Tumba de Ramsés IV (KV 2) parte I

Ya la visité en 2008, por lo que deduzco es una de las que habitualmente están abiertas al público, aunque entonces no dejaban hacer fotos como ahora. He dividido la entrada en dos partes que se publicarán una detrás de la otra.






En ella sería enterrado el tercer faraón de la dinastía XX, un monarca que gobernó de 1155 a 1147 a. C. Conocemos pocas cosas de Ramsés IV y de sus sucesores, pero se cree que apenas salió de su capital del delta, Pi-Ramsés, dejando Tebas y el Alto Egipto en manos de la nobleza y, sobre todo, de la casta sacerdotal. Wikipedia. No obstante, sí que diseñó una gran campaña edificatoria, a escala de la Ramsés II, duplicando el tamaño de las cuadrillas de trabajadores en Deir el-Medina a un total de 120 hombres. También envió varias grandes expediciones a las canteras de Uadi Hammamat y el Sinaí.







KV2, al igual que el resto de las tumbas reales de época ramésida, presenta un solo pasaje recto de tres tramos y carece de pozo funerario. Es uno de los sepulcros más septentrionales del Valle, situado entre KV1 y KV7, y justo enfrente de KV3. Mide algo menos de 90 metros de largo.






Presenta el mismo perfil que el resto de las tumbas ramésidas, con poca inclinación y cámaras laterales, aunque es un tanto reducida en comparación con otros faraones. El diseño de la tumba se resume en las siguientes estancias: la típica rampa de entrada, tres corredores de ligera inclinación seguidos de una pequeña cámara y de la propia cámara sepulcral. Ésta a su vez tiene anexo un pequeño pasillo con tres receptáculos.






Pese a estar abierta desde la Antigüedad, la arquitectura de tumba se encuentra intacta en su mayor parte, y mantiene en un estado de conservación aceptable sus frescos, que son de notable calidad.





Hoy lo dejamos aquí, para continuar dentro de unos días.

jueves, 1 de octubre de 2026

Claustro de la Basílica de Santa Chiara en Nápoles II

El claustro, del que ya os hablé en esta entrada, es obra de 1739 y se debe al talento creativo de Domenico Antonio Vaccaro.









Las cuatro paredes que rodean el claustro de S. Chiara fueron decoradas con frescos en la primera mitad del siglo XVII por un autor desconocido, probablemente perteneciente a la escuela de Belisario Corenzio. Faltan los de la pared derecha, según se entra, porque fueron destruidos por el trágico bombardeo ocurrido el 4 de agosto de 1943.






Tras la Segunda Guerra Mundial, debido a los extensos daños sufridos por el monasterio, se perdieron muchos documentos históricos relacionados con el complejo religioso, por lo que no se pudo proporcionar información sobre los frescos del siglo XIV primero y luego del XVII que caracterizan las paredes del pórtico.






Representan escenas del Antiguo Testamento. En la tercera pared, el relato bíblico se interrumpe para acoger un doble registro figurativo: en la parte inferior hay algunos santos, entre ellos San Francisco, mientras que en la parte superior se representan las Virtudes teologales.









No sé si es que no se venden, pero es frustrante ir a una tienda de recuerdos tras otra sin que haya buenos libros que den algo más de información sobre estas obras de arte.








Todavía me falta una tercera entrada en la que hablaros del pesebre y de la iglesia, pero antes visitaremos otros lugares.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Claustro de la Basílica de Santa Chiara en Nápoles I

Una de las visitas que más me gustaron en Nápoles fue ésta que os traigo hoy. Acababa de salir de la Capilla de Sansevero, sin rumbo fijo, pero con una lista mental de los lugares que me faltaban por ver, y la basílica de Santa Chiara estaba muy cerca. Otro día os hablaré de la iglesia en sí, porque hoy nos centramos en uno de los cuatro claustros. Pensé que se podían ver dos, pero me dijeron que solo éste era visitable. No me quedé muy convencido…






El Claustro de azulejos de Santa Clara ha sufrido varias transformaciones a lo largo de los años desde que la reina María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos de Borbón, sugiriese a las monjas modernizarlo. El proyecto fue encargado al arquitecto napolitano Domenico Antonio Vaccaro, quien deseando conservar la estructura perimetral del siglo XIV, transformó por completo el área central, creando un jardín barroco con una extraordinaria decoración de azulejos que todavía hoy es posible admirar.









Esa área central está dividida en cuatro sectores por dos avenidas que se cruzan y que están, a su vez, flanqueadas por sesenta y cuatro pilares revestidos de azulejos decorados con guirnaldas vegetales compuestas de hojas, flores y frutas.









Los pilares, que terminan en la parte superior con capiteles de piperno (un tipo de roca volcánica muy característica de la zona de Campania), están conectados entre sí por asientos completamente revestidos de azulejos, en cuyos respaldos se representan escenas populares, rurales, marinas y mitológicas. Hay un único respaldo relacionado con la vida en el monasterio; en él se representa a una clarisa alimentando a los gatos presentes en el claustro.






La realización de las mayólicas se debe a la fábrica de los artesanos Donato y Giuseppe Massa, que armonizaron su policromía con todos los elementos arquitectónicos y naturales circundantes. Esta relación se nota principalmente en los cuadros más grandes del claustro, donde el amarillo, el naranja y el azul encuentran su referencia directa en el rico huerto de cítricos y en la vid sobre pérgola sostenida por pilares octogonales blancos.






Otro día os hablo de los magníficos frescos que adornan las paredes del claustro. Fuentes: páginas enlazadas y elaboración propia.