jueves, 1 de octubre de 2026

Claustro de la Basílica de Santa Chiara en Nápoles II

El claustro, del que ya os hablé en esta entrada, es obra de 1739 y se debe al talento creativo de Domenico Antonio Vaccaro.









Las cuatro paredes que rodean el claustro de S. Chiara fueron decoradas con frescos en la primera mitad del siglo XVII por un autor desconocido, probablemente perteneciente a la escuela de Belisario Corenzio. Faltan los de la pared derecha, según se entra, porque fueron destruidos por el trágico bombardeo ocurrido el 4 de agosto de 1943.






Tras la Segunda Guerra Mundial, debido a los extensos daños sufridos por el monasterio, se perdieron muchos documentos históricos relacionados con el complejo religioso, por lo que no se pudo proporcionar información sobre los frescos del siglo XIV primero y luego del XVII que caracterizan las paredes del pórtico.






Representan escenas del Antiguo Testamento. En la tercera pared, el relato bíblico se interrumpe para acoger un doble registro figurativo: en la parte inferior hay algunos santos, entre ellos San Francisco, mientras que en la parte superior se representan las Virtudes teologales.









No sé si es que no se venden, pero es frustrante ir a una tienda de recuerdos tras otra sin que haya buenos libros que den algo más de información sobre estas obras de arte.








Todavía me falta una tercera entrada en la que hablaros del pesebre y de la iglesia, pero antes visitaremos otros lugares.

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