Si en dos entradas anteriores, aquí y aquí, os hablé de los dos últimos rinocerontes blancos del norte que sobreviven en la actualidad, hoy vamos a conocer mejor la reserva privada que los acoge, porque Ol Pejeta ofrece muchas otras cosas.
Es una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a proteger la flora y la fauna en el centro de Kenia, en el condado de Laikipia. Sus objetivos conjugan manejar los recursos naturales de forma sostenible, minimizando la ayuda financiera exterior al tiempo que se apoya la biodiversidad, se cuida de especies amenazadas y se fomenta el bienestar de las comunidades humanas de la región.
Cuenta con casi 600 trabajadores, la mayoría de los cuales vive dentro de la reserva y según el informe anual de 2022, disponible en inglés en su página web, es el hogar de unos 10.000 animales, entre los que se encuentran 85 leones, casi 100 hienas, 15 leopardos y 12 guepardos además de 330 especies de aves, 167 rinocerontes negros y 46 blancos.
El efecto combinado de la Covid y de dos años consecutivos de sequía que drenaron por completo los ríos de la reserva, hizo que se perdieran 300 búfalos por la falta de agua y las enfermedades.
En un intento desesperado para paliar los daños, se vieron obligados a suministrar agua de forma artificial en más de 200 puntos. Aún hoy, es posible ver tanques y acequias repartidos por el terreno para que los animales puedan calmar la sed durante la temporada seca.
La reserva es enorme y ocupa 350 kilómetros cuadrados, siendo el mayor santuario de rinocerontes negros en todo el este de África. Ofrece un paisaje de abiertas llanuras de hierba junto a zonas con acacias que tienen complicado superar el año de vida por culpa de unos elefantes que no piensan en el futuro y las derriban a la mínima oportunidad.
La variedad de especies de animales impresiona a cualquiera. Todos, salvo unos pocos, en peligro de desaparecer y que son vigilados por cámaras y guardas, pueden entrar y salir a su antojo de la reserva. Hoy lo dejamos aquí, con la intención de volver pronto con más fotos.


















I really enjoyed this one, especially the part about how the reserve had to provide water in more than 200 locations during the drought. It really puts into perspective how much work goes into protecting wildlife beyond simply keeping animals safe from poachers. Losing so many buffalo must have been devastating, but it is encouraging to see how the reserve adapted and continues to protect such an incredible variety of species. I would love to see more of Ol Pejeta in the next post, especially the rhinos and the landscape.
ResponderEliminarCreo que es de aplaudir todo lo que sea por intentar que no desaparezca ninguna especie animal de la faz de la tierra. Por lo que nos comentas esta reserva se debe autofinanciar con las cuotas que abonan los visitantes, lo que hizo que los años del Covid unidos a la sequía fue su peor época.
ResponderEliminarNos dejaste un buen reportaje del safari fotográfico.
Saludos.
¡Que fotos hoy! Y he tardado una semana en verlas porque el móvil me roba la columna lateral de los blogs.
ResponderEliminarNo sabía yo que los elefantes eran tan poco ecologistas...
ResponderEliminarMelody Jacob, ideally, humans should not intervene with wild animals but sometimes an action is needed. You can find more about the rhinos in the two links at the beginning of this post. I will publish more, but it can take months or even years...
ResponderEliminarTomás B., están en ello pero se llegó tan tarde que la cosa está francamente complicada. Confiemos en que lo consigan. Se financian con las entradas, pero también con productos agropecuarios que venden, fundamentalmente con la carne de sus vacas.
Senior Citizen, los elefantes son muy inteligentes, pero incapaz de pensar a largo plazo. En algunos países, al no tener enemigos naturales, se están convirtiendo en un problema porque compiten con los humanos. No es fácil gestionar este problema.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.