domingo, 5 de abril de 2026

La tumba de Tutankamón II

En la entrada anterior nos habíamos quedado a las puertas de la cámara funeraria, una estancia que tiene pinturas y donde encontramos uno de los sarcófagos de Tutankamón porque el resto está en el Gran Museo Egipcio de El Cairo. Cuatro diosas protegen al rey con sus brazos extendidos en las esquinas, aunque solo podamos ver una y parte de otra. Se trata de Isis, Neith, Neftis y Selkis.




Es una tumba muy pequeña, de unos 100 m2 cuya disposición acodada tampoco se corresponde con la de un rey de la XVIII dinastía. Es seguro que estaba destinada a otra persona y que fue usurpada por Tutankamón al fallecer de forma tan repentina siendo aún muy joven (c. 1342-c. 1325 a. C.) a los 19 años. Su reinado fue corto, pero intenso. Seguramente la actual tumba de Ay, sucesor de Tutankamón era la que en realidad estaba prevista para el joven faraón. El templo funerario está cerca de Medinat Habu, aún por excavar.

Se piensa que una fuerte tormenta pudo disimular la entrada de la tumba y que por eso consiguió permanecer prácticamente intacta, aunque los principales motivos apuntan a que quedó disimulada por unas cabañas de trabajadores ramésidas construidas sobre ella, algo que también confundió a los arqueólogos modernos.





En la cámara funeraria se encontraron cuatro grandes capillas de madera dorada que protegían un sarcófago de cuarcita rosa y tres ataúdes, dos de madera policromada con incrustaciones y otro de oro macizo. La capilla exterior ocupaba casi toda la superficie de la cámara funeraria.





No obstante, la pieza más famosa es la máscara funeraria de oro y lapislázuli., que como el resto de objetos, se encuentra en El Cairo. Por desgracia, no dejan hacer fotos en esta parte del Museo Antiguo y cuando fuimos nosotros todavía no se había inaugurado el Gran Museo Egipcio. Según ellos por culpa de la guerra, según mi opinión, porque no lo habían terminado.




Foto: Por Roland Unger - Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48168958

No se sabe la causa del fallecimiento. Si bien se especuló durante un tiempo con un posible asesinato al descubrir pequeños huesos dentro de su cráneo, recientes escáneres nos hacen descartar esta opción. Los investigadores se decantan por una infección causada por una fractura en la pierna izquierda complicada con malaria. También parece que se han exagerado sus posibles deformaciones y enfermedades. El pobre estado del cuerpo, fruto de una momificación precipitada en la que no se cumplieron los plazos, y agravada por los daños sufridos al retirar la máscara funeraria, no ayuda a que nos hagamos una idea cierta, pero es evidente que la consanguinidad nunca ayuda desde un punto de vista genético. Actualmente, la momia se encuentra dentro de la tumba, pero fuera del sarcófago, en una urna que la protege de la humedad. Parece que las pinturas de la cámara funeraria también fueron hechas de forma apresurada.





Las escenas hay que leerlas de derecha a izquierda. De esta forma, en la pared de nuestra derecha (este) vemos un grupo de nobles que arrastran un trineo con forma de barca sobre el que yace la momia real.




En la pared norte vemos a Tutankamón junto al que sería su sucesor, que de momento aparece con la piel de leopardo típica de los sacerdotes funerarios. Se trata de Ay, que está ejecutando el ritual de abrir la boca con una azuela.





En el centro de la pared norte encontramos a Nut, diosa del firmamento dando la bienvenida a Tutankamón, mientras que las tres figuras de la izquierda representan a Osiris, que en realidad es el propio faraón reencarnado en el dios tras la muerte (de ahí las vendas) abrazado por Tutankamón a quien acompaña su ka.






En la pared de la izquierda (oeste) encontramos doce babuinos que representan las doce horas de la noche en las que el faraón debía viajar en la otra vida, afrentando diferentes dificultades. Los egipcios creían que estos animales podían guiar a las almas en el más allá. Sobre ellos vemos una barca solar, vinculada al ciclo diario del dios Ra.





El aspecto actual de las pinturas, que estaban cubiertas de hongos en el momento de ser descubiertas, se lo debemos a una restauración llevada a cabo por el Getty Conservation Institute, en colaboración con las autoridades egipcias. En cuanto a la pared sur, como el acceso a la cámara está vedado, nos lo perdimos, pero podéis encontrar información aquí.

Igualmente, inaccesible es la sala del tesoro, donde se encontraron entre otros objetos los vasos canopos con las vísceras del faraón. Como digo, todo está ahora expuesto en el Gran Museo Egipcio excepto el sarcófago rosa y la momia, de la cual no añado foto porque la podéis ver en Wikipedia.

Hay quien afirma que detrás de las paredes de la tumba hay estancias todavía por descubrir, y se han hecho tres sondeos con tres radares diferentes. Uno de ellos dio positivo, otro fue negativo y el tercero resultó incompleto por interferencias debidas al sistema de centrifugado de aire. Lo que es evidente es que todavía quedan más tumbas por descubrir y que el futuro nos traerá más sorpresas.

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