martes, 2 de abril de 2024

Islandia XIII - Skogafoss

Con sus 25 metros de ancho y sus más de 60 de alto, Skogafoss es una de las cascadas más grandes de Islandia. Parece un escenario de película. Nos encontramos en el Círculo Dorado, esa ruta circular cercana a Reikiavik de la que ya os he hablado otras veces.



Es posible divisarla desde la propia N1, la carretera que circunvala el país, aunque lo mejor es acercarse hasta su misma base y disfrutar del ruido que hace el agua al caer.





Nosotros optamos por subir primero por una empinada escalera que hay en uno de los laterales para apreciar desde allí la prisa que llevaba el agua. Las vistas son estupendas.




El río Skógá corre justo antes de abandonar la meseta y precipitarse al vacío. Como sucedía con la cascada Seljalandfoss, el agua cae por un antiguo farallón creado por un océano que dista ahora unos 5km.





Ni que decir tiene que las oportunidades para hacer caminatas son incontables, adentrándonos tanto como queramos en el interior de la isla. Eso sí, como de costumbre, hace falta de disponer de un tiempo precioso que nosotros no teníamos.





El color negro del suelo contrasta con las flores y con las paredes verdes, aunque en invierno domine el blanco de la nieve. En días soleados, es habitual que el agua en suspensión forme preciosos arcoíris.




La cascada está cerca de la aldea Skógár, donde podemos ver casas tradicionales islandesas, con techo de turba, además de un pequeño museo etnográfico.





Las prometidas fotos desde la carretera principal.






Otra cosa que quedó en el tintero, con todo el dolor de mi corazón fue el DC3 de la Marina estadounidense que hubo de hacer un aterrizaje forzoso por falta de combustible en la playa de Sölheimasandur. En pocos viajes como en éste hemos visto tanto al tiempo que dejábamos verdaderas maravillas atrás.

sábado, 16 de marzo de 2024

Australia XVI – Princeton Wetlands Boardwalk y Gibson Steps

Queríamos aprovechar al máximo este tramo de la Great Ocean Road australiana, sacando partido a todos los puntos de interés, pero nos costó un poco encontrar por dónde empezar. Según la guía, las Princetown Wetlands Boardwalk merecían la pena, así como un mirador, pero lo cierto es que ambos nos supieron a poco. Es bonito, pero no como para tirar cohetes.







Otra cosa es acercarse a los Gibson Steps, uno de esos aperitivos que tienen casi la enjundia de un plato principal.







El aparcamiento es muy pequeño, y suele estar lleno, por lo que se recomienda aparcar junto a los Doce Apóstoles y recorrer el camino andando, pero como todos los tontos tenemos suerte, encontramos dónde dejar el coche. Entonces, casi desde el borde mismo de la carretera se abre el horizonte, al tiempo que un agua de color turquesa, digna de un folleto turístico, aparece ante nosotros.



Abajo, una playa de buenas dimensiones y con poca gente, nos espera. Accedemos por unas empinadas escaleras, teniendo cuidado de no resbalar con el agua que rezuma de la piedra.





Por una vez, le hemos ganado la partida a los grupos turísticos, aunque sospecho que ellos van a los Doce Apóstoles, desdeñando este paisaje que sin embargo está apenas a unos kilómetros. Mejor para nosotros, que podemos disfrutarlo.





Caminamos por la arena, comprobamos la temperatura del agua, aunque no nos bañamos. Aquí las corrientes nos son desconocidas y más vale ser prudentes.



Nos acercamos hasta unas rocas y un nuevo paisaje aparece, un aperitivo, como digo, de lo que nos espera dentro de un rato.





No me puedo creer la suerte que hemos tenido con el día. El sol ilumina las rocas, justo como a mí me gusta. Lo dicho: todos los tontos somos afortunados.

viernes, 1 de marzo de 2024

Chile XXIII – Isla de Pascua - Puna Pau

Volvemos a la fantástica Isla de Pascua, a un pequeño cráter situado en las afueras de Hanga Roa, en el sudeste de la isla.





Durante los siglos XIV al XVII, Puna Pau sirvió como cantera de una piedra muy especial para los rapanui. Se podía encontrar en otros lugares de la isla, pero era aquí donde más abundaba.






Se trata de una escoria roja que era utilizada para fabricar los pukao, esa especie de moño o sombrero (no está clara su función) con la que cubrían las cabezas de algunos moai. La piedra es porosa y blanda. Su color rojo se debe al óxido de hierro presente en su composición.





La misma piedra fue utilizada también en algunos ahus y en uno de los moai de Vinapu. Contrariamente a lo que dice la Wikipedia en español en el momento de escribir esto, el famoso moai arrodillado (moai Tukuturi) fue esculpido en otro tipo de roca, toba del volcán Rano Raraku.



Entre 2009 y 2013 se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en este lugar, que forma parte de cualquier excursión que se precie por la Isla de Pascua.





Cuando fuimos nosotros había varios carteles explicativos. Hay que seguir un sendero establecido con el propósito de preservar el cráter.







Parte de la información la he sacado de esta página, esta otra, y de la Wikipedia en inglés.