En cada viaje suele haber un día en el que las cosas no salen como uno quiere, aunque en este caso fue por culpa de la agencia con la que habían subcontratado el viaje en Oaxaca. Me recogieron bastante más tarde de lo previsto en el hotel y me fueron cambiando de un vehículo a otro, cada vez más grande, hasta que terminamos en un poblado viendo telares y tiendas con productos gastronómicos por los que tenía nulo interés. Ha pasado una década, y puede que los guías en esta parte del mundo hayan mejorado desde entonces, pero la experiencia en Oaxaca fue para olvidar.
Eso sí, coincidí con una chica israelí que también renegaba de las tiendas de recuerdos y que como yo, solo quería ver los monumentos prehispánicos. Ambos nos estuvimos riendo toda la mañana por pura desesperación hasta que, por fin, llegamos a Mitla al mediodía.
Pero antes hicimos una breve parada en Santa María del Tule, para admirar este enorme árbol, el más grande que he visto en mi vida. Se trata de un gigantesco ahuehuete de más de 2.000 años de antigüedad.
Con un tronco de 14 metros de diámetro, se estima que serían necesarias al menos 30 personas con las manos entrelazadas para poder abarcarlo y en su sombra caben aproximadamente 500 personas. Su volumen se calcula en unos 816,829 m³, con un peso de unas 636 toneladas (Wikipedia).
La leyenda zapoteca sostiene que fue plantado hace unos 1400 años por Pechocha, un sacerdote de Ehécatl, dios del viento. Otra leyenda dice que algunos líderes de las grandes naciones se reunieron y decidieron separarse en 4 grupos, dirigiéndose a los cuatro puntos cardinales y en cada uno plantaron ahuehuetes, el gran Tule sería uno de ellos. Se tiende a afirmar que su ubicación es un sitio sagrado al que hay que añadir ahora la existencia de una parroquia cercana.
A Mitla llegamos, como digo, al mediodía, en el peor momento, cuando el sol pegaba implacable y apenas estuvimos una hora. Esta zona arqueológica se encuentra a unos 40km de la capital del estado.
Mitla o Mictlán es de origen náhuatl y significa "Lugar de los Muertos" o "Inframundo" en zapoteco se llama "Lyobaa" que quiere decir "Lugar de entierros".
La ciudad estuvo habitada desde la época clásica (100 a 650 d. C.) alcanzando su máximo crecimiento y apogeo en el período post clásico (750 a 1521 d. C.) tras la caída de la cercana Monte Albán.
Se calcula que cuando se construyeron los edificios más grandes llegó a albergar a más de diez mil habitantes, siendo un centro religioso y militar que aglutinaba a muchas de las comunidades situadas al este del valle de Oaxaca y en las estribaciones de la Sierra Madre.
Se aprecian cinco grupos de construcciones conocidos como: Grupo del Sur, Grupo del Adobe, Grupo del Arroyo, Grupo de las Columnas y Grupo de la Iglesia. Los edificios, de influencia mixteca, tienen una decoración simple pero vistosa.
En el siglo XVII se construyó el templo católico de San Pablo, para lo que hubo que destruir algunos palacios prehispánicos, modificándose otros.
Sin tiempo para almorzar, me llevaron de vuelta al hotel para salir en otra excursión hacia Monte Albán, donde continuaron los despropósitos del día. Eso sí, tras quejarme a la agencia española con la que había contratado el viaje, éstos reaccionaron y a partir del día siguiente conté con un chófer para mí solo, disponiendo del tiempo que quisiera para visitar los monumentos.
En esta ocasión, he fusilado la información sin piedad de las siguientes fuentes: Esta página web, esta otra y Wikipedia.







