Junto con la entrada a Pompeya te dan un estupendo mapa en el que enseguida se advierte una cosa: fuera del conjunto abigarrado de edificios hay uno que destaca en la esquina superior izquierda, al noreste. Se trata de una villa romana bien conservada que dista unos 800 metros y a la que se llega atravesando una necrópolis salvo que se acceda por Porta Herculano. Es la Villa de los Misterios y queda a las afueras de la antigua ciudad.
Si bien esta villa también sufrió las iras del Vesubio, quedando cubierta de ceniza, lo hizo en menor medida, permitiendo que la mayoría de sus paredes sobrevivieran más o menos intactas. Construida en la primera mitad del siglo II a. C., vivió su apogeo en la época de Augusto y fue remodelada y ampliada en numerosas ocasiones. Se presenta como una construcción de cuatro lados circundada por una terraza panorámica, con jardines colgantes y vistas al golfo de Nápoles.
La villa está construida sobre una planta cuadrada, apoyada en parte sobre un terraplén y en parte sobre un criptopórtico utilizado como almacén. La entrada principal conducía a una zona residencial señorial, articulada en torno a un peristilo con dieciséis columnas, un atrio decorado con paisajes nilóticos, un tablinum y una veranda absidal con vistas al mar. Alrededor de estas estancias principales había cubicula (dormitorios), un triclinium (comedor) y una sala termal, prueba del lujo y el confort de que disfrutaban los propietarios. Fuente: esta página web.
Al excavarla se descubrió una prensa de vino que ha sido restaurada a su ubicación original. Su propiedad es desconocida, como ocurre con muchas casas privadas de la ciudad de Pompeya.
Recibe su nombre por las pinturas en una habitación de la residencia que podría haber sido un espacio para un triclinium. La estancia está decorada con frescos del siglo I a. C. del tipo megalografía (pintura de grandes dimensiones), y aunque el tema real es objeto de controversia, la interpretación más usual de las imágenes es que se trata de la iniciación de una mujer en un culto especial a Dioniso, un culto mistérico que requería ritos específicos. Del resto de interpretaciones, la más destacada es la de Paul Veyne, quien cree que representa a una joven pasando por los ritos del matrimonio. Las escenas muestran a una mujer pasando por varias etapas rituales, acompañada por figuras mitológicas como sátiros y ménades, culminando en una representación de Dioniso en brazos de Ariadna. Los colores vivos y el arte hacen de estos frescos una obra maestra del arte pompeyano y romano.
Las imágenes son muy elocuentes: un niño lee el ritual bajo la supervisión de una matrona, una joven que lleva una bandeja con ofrendas, un grupo de señoras en una celebración sacramental. Un sileno toca una lira mientras una jovencita ofrece su seno a una cabra; otro viejo sileno ofrece bebidas a un pequeño sátiro al tanto que otro más joven le alcanza una máscara teatral. También se representan las bodas de Dioniso y Ariadna.
Como en otras zonas de Pompeya y Herculano, se encontraron una serie de cuerpos en la villa de los que se hicieron modelos en yeso que algunos confunden con personas cuando en realidad se trata de moldes.
Desde el año 1997 forma parte del Patrimonio de la Humanidad llamado «Zonas arqueológicas de Pompeya, Herculano y Torre Annunziata». Hay que tener en cuenta que no está incluida en la entrada estándar, por lo que hay que adquirir un tique especial, pero la visita merece mucho la pena.
En mi otro blog encontráis una breve historia de Pompeya para los que quieran completar esta entrada.
Sera por deformación casi profesional al haber visto unas cuantas veces la Villa de La Olmeda, que como quien dice la tengo a la puerta de casa, y otras en España veo que los mosaicos de esta se puede decir son normales.
ResponderEliminarPero esos frescos que por suerte se conservaron son una preciosidad.
Saludos.
Un paseo por Pompeya que me ha encantado, la visité hace unos años.
ResponderEliminarAbrazos.
Yo también estuve en Pompeya, hace ya un montón de años. Pero volvería solo para ver esas pinturas romanas.
ResponderEliminarAbrazos!
Tomás B, no me hables de La Olmeda que la tengo en el radar desde hace años y no consigo ir. Los mejores mosaicos se los llevaron al museo para conservarlos mejor, pero creo que los de La Olmeda son mejores. Echa un vistazo a los de Villa Casale.
ResponderEliminarConchi, son unas ruinas que siempre merecen la pena porque no paran de evolucionar. Nosotros pasamos un día estupendo.
Ethan, como no paran de excavar ni de acondicionar casas nuevas cada visita siempre muestra una faceta nueva. Nosotros estuvimos el día entero y no fuimos capaces de verlo todo. Muy recomendable.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.
Parece mentira que estas pinturas se hayan conservado tan bien y no lo digo por el volcán, sino simplemente por haber pasado tanto tiempo.
ResponderEliminar¿Sabes que me ha llamado la atención? Una tontería, pero que me ha hecho gracia. Esa señora primera de la izquierda, que tiene una postura muy flamenca. Flamenca de flamenco, no de Flandes...
Senior Citizen, es que es una postura muy femenina, y supongo que aparece en muchos lugares. La ciudad estuvo siglos y siglos enterrada, y eso ayudó a que se conservaran las pinturas. Además, no fue una erupción de lava al uso, sino más bien de gases la que mató a los Pompeyanos. Gracias la visita.
ResponderEliminarBien conservadas están. Merece ser patrimonio de la humanidad por toda la historia que atesora.
ResponderEliminarAlgunos bloggs siguen dando problemas.
Buena semana.
Un abrazo.
Describes los monumentos de Pompeya de una manera muy interesante. ¡Excelentes fotos!
ResponderEliminarLaura M,. habrá que tener paciencia con los blogs :( En cuanto a Pompeya, tenéis que ir a verla. Hace mucho que no os veo en la moto...
ResponderEliminarfotoodyseja, intento aportar algo por poco que sea, compartir las fotos, los lugares que me gustan, su historia. El mundo es fascinante y está esperando a que lo descubramos.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.