La mayor parte del viaje por la India, en noviembre de 2011, la hicimos con chófer y resultó perfecta, pero en los primeros días tuvimos que <<pelear>> un poco hasta que quedó claro cómo nos gusta hacer las cosas. Después, todo fue como la seda.
Nos llevaban desde Nueva Delhi hacia Bikaner, y nosotros insistíamos en hacer una parada en Deshnok, algo que, según nuestro chófer, no estaba en el programa. Una llamada lo aclaró todo, porque yo no estaba dispuesto a pasar de largo y perderme el templo de Karni Mata, conocido popularmente como <<el templo de las ratas>>. Aprovecho para avisar de que en esta entrada hay roedores por doquier.
Se cree que Karni Mata era una reencarnación de la diosa Durga y que las 25.000 ratas que viven en el templo son sus hijos. Situado cerca de la frontera con Pakistán, es un destino turístico muy popular, visitado no solo por foráneos como nosotros, sino también por miles de devotos.
Las ratas son de color oscuro, pero hay algunas, muy pocas; blancas, que son consideradas más sagradas aún. Se supone que ver alguna da suerte, algo que no nos ocurrió a nosotros.
Se alimentan fundamentalmente de grano, verduras y leche, pero también les ofrecen queso, dulces, coco, agua, frutos secos e incluso licores. Los cuidadores del templo se aseguran de mantener alejados a los posibles depredadores.
Recordad que hay que descalzarse para visitar este tipo de templos, de modo que recomiendo a los más aprensivos utilizar unos calcetines que se puedan desechar luego. Nosotros llevamos unas calzas de quirófano que, si bien no eran precisamente discretas, nos permitían tirarlas luego sin tener que deshacernos de la ropa. Otra opción es usar esos calcetines que te dan en algunos vuelos de larga distancia.
Semejante espectáculo choca frontalmente con nuestra cultura occidental. Más si cabe si consideramos que los hindúes comen alimentos previamente mordisqueados por las ratas y consideran un buen augurio que éstas pasen sobre sus pies descalzos. Francamente, después de verlos beber agua del Ganges, pocas cosas me sorprenden ya.
Dejando a un lado a los roedores, el edificio en sí merece mucho la pena. Comenzó a construirse alrededor de 1530, inicialmente con un santuario cubierto con una cúpula, pero se fue extendiendo con añadidos a lo largo de los siglos. Su forma actual se la debemos al maharajá Ganga Singh de Bikaner, que lo completó en el siglo XX. La fachada principal es de mármol, con puertas de plata. Varios paneles nos cuentan las diversas leyendas de la diosa, algo que podéis encontrar en la versión inglesa de la Wikipedia.
Pero lo nuestro fue una parada breve; teníamos que seguir camino hacia Bikaner, apenas a treinta kilómetros de aquí. Y, si las cuentas no me fallan, son ya treinta también las entradas dedicadas a este viaje.
Que curioso lo de las ratas y que contraste con lo elegantes y bien vestidas que van las mujeres, incluso las que cuidan de las cabras.
ResponderEliminarViaje fantástico el que tuviste, gracias por compartirlo. No soy muy fan de las ratas, me dan asco, como a mucha gente, así que no sé cómo me tomaría la visita a este magnífico templo.
ResponderEliminarAbrazos!
Senior Citizen, no creo que sea casualidad, pero cuanto más pobre es la gente más abundan los colores intensos y brillantes. La India, como cualquier país tan inmenso, tiene de todo y nosotros tuvimos mucha suerte al ir descubriendo una cultura tan diferente a la nuestra.
ResponderEliminarEthan, lo de las ratas es comprensible, más que nada porque viven en lugares muy poco higiénicos. En cuanto a la India, se trató de un viaje estupendo que disfrutamos mucho. Hay que ir con garantías, eso sí, pero lejos de decepcionar está lleno de lugares preciosos. A ver si haces un par de entradas dedicadas a su cine.
Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios.
El edificio como otros que he visto en reportajes de televisión o de revista de la India es maravilloso. Veo palomas y una tela que tapa los patios quizás ellas se quedaron antes dentro.
ResponderEliminarNo me agradaría mucho que una rata se pasease por mi pie.
Saludos.
Tomás B, las palomas han debido colarse por la puerta, donde no hay redes. Ellos dicen que si una rata te pasa por encima del pie es signo de buena suerte, pero yo, como tú, prefiero no experimentarlo. Un abrazo.
ResponderEliminarLa India es hermosa, pero, como dices, muchas costumbres locales son difíciles de entender para los europeos. Un cordial saludo.
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